miércoles, 27 de noviembre de 2013

Acerca del Capítulo Sexto, de "Las Preguntas de la Vida", por Fernando Savater. 


José Miguel B. Ávila



En este capítulo, Savater toca de lleno el tema acerca de nuestra libertad, en diferentes tonos y contextos. 
No sólo nos empapa del sentido de la libertad y sus múltiples definiciones, sino que nos ayuda a interpretarlo y relacionarlo con el "habitar", palabra clave para diferenciar al ser humano de las demás especies en el mundo, así como el "arrepentimiento"... Allí fue cuando extraje de este episodio el tema que me cautivó, aquel que habla acerca de una característica única de nosotros como especie, el no querer lo ya hecho o querido por nosotros mismos, el arrepentimiento. Ese pensamiento tan humano, que puede ayudarnos o perjudicarnos según sea el caso. 
La razón por la que me interesa esta cuestión, es porque todos y cada uno de nosotros hemos experimentado un arrepentimiento, tanto nuestro o de las personas que nos importan o sencillamente nos rodean, pero ¿esta cuestión es negativa o positiva? ¿Acaso está de verdad en nuestras manos arrepentirnos? ¿Por qué sólo nosotros, humanos, podemos arrepentirnos? 
Savater jamás denota estar a favor o en contra de esta cualidad, por así llamarla, humana, pero estoy muy de acuerdo con algo que menciona en uno de los párrafos finales del capítulo:
 "El hombre parece ser el único animal que pude estar descontento con sí mismo".
pág. 49.
Esta frase es cien por ciento verdadera a mi percepción, el ser humanó es la única especie que cuenta con remordimiento, con empatía hacia sus semejantes. El León, al comerse una gacela, jamás sentirá tristeza, descontento consigo mismo por haberla cazado y alimentarse de ella, en cambio nosotros si sentimos cierta empatía, arrepentimiento al causar mal a otros seres, o no necesariamente a otros humanos, cuando hacemos algo mal, no cumplimos algo establecido, cuando no actuamos apegándonos a lo que para nuestro criterio es "correcto", y dicho criterio es otro totalmente distinto al momento de realizar la acción, comparado con el instante preciso en el que nos arrepentimos. 

Una vez planteado el tema, me gustaría citar de nuevo al español que me ha metido en este lío de pensar acerca del arrepentimiento:
 "Si somos libres por naturaleza ¿entonces es antinatural tener mala conciencia por lo que libremente hemos hecho?"
pág. 49
Apartándome del sentido negativo o positivo del arrepentimiento, hablaré de si es natural o no arrepentirnos.
Me parece que Savater dio en el clavo con esa pregunta, y mi respuesta es no, para nada es antinatural tener mala conciencia de nuestros libres y propios actos. Claro que cada situación es diferente, hablo de situación personal, individual, pero supongamos que una persona actúa con total libertad y decide, por una u otra razón, robar un automóvil; en ese momento él lo decide, con libertad, porque necesita el auto, porque se le hizo fácil y en su interior cree posible, viable, favorable y de algún modo correcto el llevar acabo el atraco. Al cabo de 10 mins de trayecto, al sujeto comienzan a llegarle pensamientos de la persona dueña del auto, de ¿cómo hará para llegar a su casa?, o ¿cuánto habrá trabajado para poder tener el auto? Lo que provoca en el ladrón un arrepentimiento basado en la empatía que siente con su semejante, así que se arrepiente, no se sí devolverá el carro o no, pero él, así como libremente decidió robarlo, libre y naturalmente decidió arrepentirse, debido a que sigue pensando y pensando en las consecuencias de su acto... Y claro, es necesario aclarar que arrepentirse no necesariamente significa deshacer, de algún modo, lo ya hecho. Retomando el ejemplo del ladrón, puede arrepentirse, pero no devolver el auto, sólo tener la mala conciencia pero conservar lo hurtado, lo cual me lleva a otra cuestión sumamente importante, a mi parecer, del arrepentimiento humano, ¿es positivo o negativo arrepentirse?
Para responder esa pregunta, usaré una clase de esquema creado por mí mismo, que escaneraré y subiré a este blog después. 



En dicho esquema es planteado, a criterio mío, el cómo arrepentirse de una situación que traiga consecuencias malas a terceros puede ser positivo o negativo, llegando a la conclusión de que el arrepentimiento es algo negativo en la mayoría de los casos, dado a la misma libertad que el ser humano tiene, o debería tener; entonces lo mejor no es arrepentirse de algo, sino meditar, recapacitar acerca de ese algo, antes de crearlo, antes de llevarlo a cabo, 
tomando en cuentas las responsabilidades y consecuencias que el actuar libremente conlleva.

“Es de sabios cambiar de opinión”
Refuto totalmente. Es de sabios pensar antes de actuar, pensar detenidamente antes de tomar la postura, la opinión.

Continuando, cabe mencionar que no es un requisito para arrepentirse el haber realizado una acción negativa, puedes arrepentirte incluso de actos bondadosos, en resumen “buenos”, o neutros (palabra con la que defino en el esquema a aquellas acciones que no son ni negativas ni positivas, sencillamente pueden no afectar a nadie). Aquí es donde encuentro una problemática para desarrollar mi trabajo y requiero pensar por varios minutos para retomar el texto.
Haciendo uso de la novela Otelo, de Shakespeare, ejemplificaré una situación en la que el arrepentimiento es positivo, para él individuo con mala conciencia, pero totalmente neutro, ya que no deshizo la acción libremente realizada, sino equilibró la situación…  Otelo asesinó a Desdémona por creerla infiel, a base de engaños de Yago. Al enterárse que todo era un engaño, Otelo se arrepiente totalmente de sus actos, quitándose la vida, por lo tanto su arrepentimiento sólo es positivo para él, y equilibra la situación, pero obviamente su difunta esposa no vuelve a la vida con el suicidio de su asesino, así que no deshace lo que le causa tal arrepentimiento, por lo tanto el arrepentimiento del protagonista de esta tragi-novela, es neutro. Espero se entienda mi idea.

En conclusión, mi postura ante Savater es a favor, sólo los humanos podemos arrepentirnos. Y deslindando al español de mis conclusiones, desemboco en que la mala conciencia es totalmente controlable. El arrepentimiento no debería ser algo positivo, sino algo que nosotros prevengamos, algo de lo que nosotros nos apartemos lo más lejos posible, pensando antes de actuar, razonando antes de realizar algo que creamos sensible a tener consecuencias negativas después.


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