“Hay quien cree en las hadas, hay
quien cree en los duendes, hay quien cree en Jesús en dios y en todo lo inexistente. Al menos para mí creo en mí, en mi realidad en que todo es una
mierda donde se esconde la verdad.”
El
hombre es una serie de secretos, mentiras, razón y abuso de poder que lo ha llevado a creer que él puede
explicar cualquier tipo de fenómeno que ocurra dentro de esta realidad y
también creer que el hombre puede controlar todo lo que no tengas un lenguaje. Pero
el hombre detrás de todo esto oculta una emoción que nunca podrá eliminar de su
manera de ser animal de razón el miedo, y peor aún el miedo a lo desconocido.
Gracias
a esta emoción, cuando el hombre se enfrenta a algo que no puede explicar o que
sus métodos conocidos como “ciencias exactas”, crea una ilusión y una cortina
de humo para tapar su error o su incompetencia (Él inconscientemente se da este
término al no obtener un resultado lógico), Conocida como mito, magia o
religión.
Para ejemplificar esto y
poder afirmar esta teoría, presentaré algunas situaciones que comprometen esté
conflicto que ha llevado siglos y siglos sin poder concluir y que seguirá,
porque hay cosas que el hombre no puede ver, controlar y asimilar debido al egocentrismo
que sufre y la existencia de lo desconocido para esta especie.
Con
esto no quiero decir que el redactor sea ateo, simplemente quiero da una
explicación sobre la acción que realiza el hombre ante cualquier situación que conlleve misticismo y fuerzas
sobrenaturales. Esto fue observado en el primer capítulo de la serie conocida
como el decálogo del cineasta polaco
Krzysztof Kieslowski que realizó sobre
el final de la década de 1980, inspirado en los Diez Mandamientos, titulado “amaras
a Dios sobre todas las cosas” que nos presenta la historia de una familia
disfuncional (Ya que la madre está muerta) formada por dos hermanos y el hijo
de uno de ellos, donde el padre es un físico-matemático que no creé en Dios
(religión católica) y la hermana (por lo consiguiente los padres de ellos) es católica
muy apegada. Para ayudar a superar al niño la muerte de la madre, la hermana
invita al físico a llevar al huérfano a la iglesia (aparte de que es una
tradición dentro de su familia), pero él se niega rotundamente debido a las
creencias del matemático.
Al
niño le encantaba patinar sobre el hielo que incluso aprendió a usar la
tecnología y las matemáticas del padre para calcular si podía patinar en el
hielo de un frio invierno. El padre confiado y depositando toda su fe en las físico-matemáticas,
deja al niño ir a patinar porque era imposible que se rompiera el hielo. Pero o
sorpresa del señor, a enterarse que su hijo se había caigo al agua fría del hielo
congelado donde perdió la vida y el señor perdió toda fe en sí mismo y en todo
lo que pudo a ver amado y creído, como también obtener en odio o quizá una
resignación a Dios.
Otro
caso es el artículo escrito por Carlos Uribe licenciado en antropología de la
universidad de los Andes, titulo “Magia, brujería y violencia en Columbia” en el que nos presenta una serie de casos
donde se hace presente la utilización de la magia y la brujería en situaciones
donde la ignorancia es más grande que el uso de la razón, orillando a la gente
a creer y utilizar este tipos de “poderes” para poder resolver sus problemas o
conflictos, siendo víctimas de la
inteligencia o fe de la personas que ejercen estas prácticas con la finalidad
de obtener un fin, ya sea económico o
social.
Para
concluir este trabajo, me surgen una serie de preguntas que dejo a concia del
lector y que queda claro que aquí, como en cualquier trabajo de esta magnitud
no hay una conclusión exacta más que la creencia de cada persona en la ciencia
o la magia… ¿Debemos de creer en un ser superior a nosotros? ¿Existe un ser
superior a nosotros? ¿Por qué el hombre tiene que dar nombre a lo que no puede
explicar por sus medios? ¿Por qué el hombre abusa de estas situaciones místicas
para sacar provecho a otros hombres más ignorantes? ¿Será cierto que la
ignorancia te da el poder para creer y obtener frutos de estos poderes místicos?
¿Por qué el hombre tiene que explicar todo? ¿Matar nuestras creencias es
matarnos a nosotros mismos? ¿Hay explicaciones después de la muerte? ¿Por qué
la magia y la religión no aplican dentro de una realidad sistemática? ¿Por qué
creer en algo superior a nosotros?
Escritor por: Humberto Sánchez (Beto Rodriguez, presidente de los estados de ánimo)
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